El Ministerio para la Transición Ecológica ha emitido la Declaración de Impacto Ambiental favorable al proyecto de adecuación, reforma y conservación del corredor del levante en la autovía A-3, en el tramo que discurre entre la M-30 y el límite con la provincia de Cuenca.
Esta resolución supone un paso clave para la transformación de una de las principales arterias de conexión del sureste madrileño, con especial relevancia para los barrios del Ensanche de Vallecas y Santa Eugenia, así como para los desarrollos futuros de Los Berrocales y Los Ahijones.
Ensanche de Vallecas
El tramo que afecta directamente al Ensanche de Vallecas es el comprendido entre los puntos kilométricos 6+500 y 10+200, entre la M-40 y la M-45.
Aquí se contempla la ampliación de la calzada con un carril adicional por cada sentido, lo que busca mejorar la capacidad y fluidez del tráfico en una zona con creciente densidad poblacional. Esta intervención, sin embargo, no estará exenta de retos, especialmente en lo referente al impacto acústico.
La mayor preocupación de los residentes, reflejada en las alegaciones de la Asociación de Vecinos PAU Ensanche de Vallecas y «La Colmena» de Santa Eugenia, es precisamente esta cuestión.
El estudio ambiental reconoce que incluso con las obras se mantendrán niveles de ruido por encima de los límites legales, especialmente durante la noche. Para mitigar estos efectos, el proyecto incluye la instalación de pantallas acústicas en varios puntos críticos.
En el entorno de Santa Eugenia se levantarán estructuras de entre 2,5 y 5 metros de altura, y se prevé una pantalla fonoabsorbente específica en las inmediaciones del Hospital Infanta Leonor, a la altura del punto kilométrico 8+000.
Además, se aplicarán medidas de aislamiento acústico en las fachadas de un total de 25 edificios residenciales, sanitarios y educativos, que aún superarían los límites permitidos tras la instalación de las pantallas.
Las obras también afectarán al Parque de Valdebernardo, en el distrito de Vicálvaro, especialmente entre los puntos kilométricos 7+100 y 10+100 en sentido Madrid.
El Ayuntamiento de Madrid ha solicitado minimizar el impacto sobre este espacio verde, por lo que el proyecto deberá proteger el arbolado existente, evitar desbroces innecesarios y diseñar taludes que ocupen la menor superficie posible. Además, se exige un plan de protección del arbolado y un diseño que preserve al máximo la vegetación.
Los Berrocales y Los Ahijones
En cuanto a los desarrollos urbanísticos de Los Berrocales y Los Ahijones, el Tramo de mejora 3, que se extiende entre los puntos kilométricos 10+200 y 14+800 (entre la M-45 y la M-50), se prepara para anticipar el aumento de tráfico que supondrán estos nuevos barrios.
Aunque no se contemplan nuevas calzadas, se construirán infraestructuras clave como un nuevo paso superior en sentido Valencia y se rectificará el trazado en sentido Madrid para ampliar la mediana. Estas actuaciones buscan mejorar la conectividad y garantizar la seguridad vial conforme a la normativa actual.
El plan también contempla medidas medioambientales adicionales, como la reducción de emisiones de polvo y partículas mediante el uso prioritario de maquinaria eléctrica, y un control estricto de la erosión para evitar la contaminación de los recursos hídricos durante la fase de obras.
Un programa de vigilancia ambiental controlará todos estos factores, tanto en la construcción como durante los primeros años de funcionamiento, prestando especial atención al cumplimiento de los niveles de ruido y la restauración de las zonas afectadas.
