El proyecto de reparcelación de Los Cerros, que fue aprobado definitivamente en enero de este año, confirma la protección completa de los restos arqueológicos y paleontológicos del entorno de Casa Montero. Son las únicas afecciones de este tipo recogidas en el proyecto que afectan a la urbanización del ámbito.
El nuevo desarrollo de Los Cerros contará con un pulmón verde en su vertiente oeste, el parque forestal del Cerro de la Herradura, que alberga los restos arqueológicos de la mina de sílex de Casa Montero, en la que se ha datado actividad desde principios del Neolítico antiguo, hace unos 7.000 años, en torno al 5400–5200 a. C. Es, según datos de la Comunidad de Madrid, la segunda explotación minera más antigua de Europa después de la de Defensola, en la región de Apulia (Italia).
Los restos de Casa Montero, que fueron encontrados en el año 2003 durante los trabajos previos a la construcción de la carretera M-50, se protegen de forma completa en el proyecto de reparcelación de Los Cerros. En concreto, el proyecto de urbanización del ámbito reserva suelo específico para la preservación de restos en dos parcelas cercanas. Por un lado, la parcela RG-EQ-10 (Etapa 3), identificada como área cautelar dentro del sistema de redes públicas y, por otro, en la parcela RG-ZV-2 (Etapa 2), que coincide con la superficie sur del futuro parque forestal del Cerro de la Herradura.
Esta reserva de suelo, destaca el proyecto de reparcelación, responde “a la presencia de yacimientos arqueológicos de singular relevancia, entre los que se encuentra la mayor concentración conocida de minería neolítica documentada en el ámbito, elementos paleolíticos y estructuras vinculadas a minería moderna”. Se refiere a la mina de sílex de Casa Montero, cuya relevancia llevó tras su descubrimiento hace dos décadas a la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid a determinar la modificación de la citada carrera M-50, que se desplazó 60 metros para permitir la conservación de la zona con mayor concentración de restos arqueológicos.
El proyecto de reparcelación de Los Cerros incide en la singularidad de este yacimiento, que queda completamente protegido de cara a las obras de urbanización del ámbito. “Resulta imprescindible evitar la destrucción, incluso parcial, del yacimiento, por lo que se establece como criterio técnico de obligado cumplimiento el mantenimiento de la cota natural del terreno, preservando íntegramente su configuración topográfica original”, se lee en la memoria de reparcelación.
En esta configuración topográfica a preservar, la mina de sílex neolítica —con actividad paleolítica y de la Edad del Bronce documentada— corona un cerro limitado por barrancos al norte y sur y el valle del Jarama al este. Al oeste, el terreno desciende de forma suave hasta configurar una extensa llanada. Todo ello sobre los escarpes de la margen derecha del Jarama.
En el resto del sector se han identificado algunos restos arqueológicos más, según consta en el proyecto de reparcelación, pero su aparición “no impide el desarrollo y ejecución del planeamiento”, se apunta en el proyecto de reparcelación. No obstante, en dicho documento se deja constancia de que estos restos exigen la continuidad de seguimiento arqueológico conforme a las prescripciones que estipule la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid. Cabe recordar que en la actualidad están muy avanzadas las obras de la etapa 1 del sector y que están en marcha los trabajos relativos a la etapa 2.
Por esta razón, el proyecto de reparcelación de Los Cerros deja abierta la posibilidad de que con el desarrollo de las obras de urbanización del ámbito se puedan ver afectadas otras parcelas por actuaciones arqueológicas futuras. De ser necesarios, la Junta de Compensación de Los Cerros, como fiduciaria de los terrenos, asumiría la ejecución tanto de los estudios como de los trabajos arqueológicos que solicitara la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Comunidad de Madrid.
En este reportaje te contamos más sobre la mina de sílex de Casa Montero, que cuenta con 4.000 pozos de extracción subterránea de piedra en cuatro hectáreas de territorio de los que se extraían las vetas de sílice que reposaban entre niveles de arcillas. Se trata del más relevante de los 80 yacimientos arqueológicos localizados en el cinturón de los desarrollos del Sureste reconocidos por la Comunidad de Madrid.
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