El proyecto de la Nueva Centralidad del Este, el último gran desarrollo del Sureste de la capital, camina con paso firme. El pasado mes de septiembre, el Ayuntamiento de Madrid confirmó la emisión de la memoria-borrador de la Modificación del Plan General (MPG), paso esencial para iniciar la tramitación de la evaluación ambiental estratégica de un proyecto que tiene uno de sus grandes atractivos en su excelente conexión exterior.
Los terrenos —más de 5,5 millones de metros cuadrados (572,8 Ha)— reservados originalmente para la Villa Olímpica de Madrid que se convertirán en la Nueva Centralidad del Este, un barrio con más de 18.000 viviendas, un campus tecnológico y un gran área verde alrededor de la laguna de Ambroz, están rodeados por varias carreteras que jugarán un papel esencial en la comunicación y la movilidad del futuro desarrollo.
Al oeste, la M-40, a la altura del estadio Metropolitano; al este, la M-214, que separa el ámbito, junto con la red ferroviaria, del municipio de Coslada; la R-3 al sur, que distancia al ámbito de Vicálvaro; y la M-21 al norte, que hace lo propio con el barrio de Rejas, rodean la Nueva Centralidad del Este.

A ellas se suma la M-201, que conecta Coslada con la avenida de Arcentales, si bien será desviada ligeramente de su curso actual con las obras de urbanización de la Nueva Centralidad del Este, y la M-14, que conectará el barrio con el aeropuerto de Madrid-Barajas Adolfo Suárez.
La conexión con las radiales y la M-50
Se desconocen todavía los detalles de cómo serán las conexiones de la Nueva Centralidad del Este con todas las carreteras que rodean al ámbito, pero documentos de principios de siglo como el Plan Especial de Infraestructuras y Servicios del Sureste de Madrid (PEISEM) ya preveían dotar a la M-40, la variante de la A-2 y la R-3 de vías colectoras en el ámbito de influencia de este sector para garantizar su conexión con ellas.
De ser así, la conexión de la Nueva Centralidad del Este también será excelente con la A-2 (autovía del Nordeste o de Barcelona), con la que el desarrollo podría tener distintos puntos de conexión: al norte, cruzando el barrio de Rejas aprovechando el túnel de la calle Campezo, que evita el trazado de la M-21; por la M-14, a través de la M-40; y por la propia M-21, a través del puente de San Fernando de Henares. Precisamente el tramo de enlace de la M-40 con la M-14 y la M-21 ha experimentado una reforma reciente ejecutada por el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.

En cuanto a la conexión de la Nueva Centralidad del Este con los otros dos anillos distribuidores de Madrid, la M-45 y la M-50 respectivamente, la M-21 y la R-3, la primera al sur y la segunda al norte ámbito respectivamente, serían los dos puntos de conexión más rápidos.
En el caso de la M-45, será la R-3 la mejor opción, ya que enlaza con la carretera de circunvalación en las dos direcciones a la altura de El Cañaveral y Los Ahijones, mientras que para tomar la M-50 desde la Nueva Centralidad del Este serían igual de efectivas ambas opciones, siendo más interesante la M-21 si se quiere viajar en sentido norte y la R-3 para tomar la M-50 dirección sur. En sentido opuesto, de entrada a Madrid, al igual que hará la M-40, la R-3 conectará la Nueva Centralidad del Este con la M-23, más conocida como la prolongación de O’Donnell.
Cabe señalar, además, que en dirección norte la M-50 conecta también con la R-2, la carretera de pago alternativa a la A-2 que desemboca pasada la ciudad de Guadalajara.







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