Analizando en detalle el proyecto de reparcelación de Valdecarros, el nuevo desarrollo del Sureste más extenso, es evidente que uno de los grandes retos a los que se enfrentan tanto la Junta de Compensación del ámbito como el Ayuntamiento de Madrid es la cohesión e integración de todo el barrio, que está atravesado por la M-31, M-45 y M-50 y por las líneas de transporte ferroviario (ADIF), a lo que suma su limitación territorial con la A-3.
Los trazados de estas vías de alta circulación dividen la superficie total de Valdecarros creando una especie de puzzle irregular con varias piezas bien diferenciadas. Es cierto que la cercanía de estas infraestructuras para el transporte rodado —dejando a un lado las vías del AVE, donde Adif va a construir un nuevo taller de grandes dimensiones, justo en el límite oeste de Valdecarros— es una oportunidad para garantizar una conexión inmejorable del ámbito con su entorno. Sin embargo, también supone un gran reto en lo que respecta a su cohesión interna.
El propio proyecto de reparcelación de Valdecarros, que está en su fase final de tramitación, reconoce la dificultad que generan las grandes infraestructuras que atraviesan el ámbito para conectar todo el territorio, lo que hace necesaria una ordenación urbanística específica para conseguir su cohesión.
Esta ordenación específica para coser todo el barrio de Valdecarros y salvar las divisiones que generan las citadas carreteras y las vías del AVE plantea distintas medidas. El proyecto de reparcelación propone crear zonas de transición en distintos puntos del ámbito e integrar las vías pecuarias de tal forma que se mantenga la conectividad ambiental y urbana del sector.
En este sentido, el proyecto de reparcelación de Valdecarros no profundiza tanto como lo hace el Plan Especial de Protección y Mejora de la Infraestructura Verde Bosque Metropolitano aprobado en marzo de 2023, donde están detalladas todas las medidas ambientales que jugarán un papel decisivo en la cohesión del ámbito.
El objetivo final es crear un anillo verde exterior que amortigüe el efecto que pueden tener en la vida en el barrio la cercanía de carreteras como la M-50, y crear corredores verdes en las distintas etapas de Valdecarros que conecten con el citado anillo verde, que a su vez será la puerta de entrada al Bosque Metropolitano.
Cifras concretas incluidas en el proyecto de urbanización de Valdecarros como la plantación de 812.000 arbustos y 110.000 árboles (en toda la superficie del desarrollo) dan una idea de la masa verde que este ámbito aportará a la ciudad de Madrid. Solo el anillo verde aunará 175 parcelas, siendo el parque de los cerros de Vallecas (etapas 4 y 69 y el parque mirador de la etapa 7, que incluirá una montaña artificial de 60 metros de altura, los hitos más destacados. Según el consistorio de la capital, 6,9 millones de metros cuadrados de superficie y que se sumarán al Bosque Metropolitano.

Pero, más allá de todos los parques de Valdecarros, sus corredores y anillo verde, la cohesión del ámbito también pasará por otro tipo de acciones como la ejecución de la denominada vía borde de Valdecarros, un vial interior ejecutado por el Área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento de Madrid que deberá tener un papel clave en la articulación y conexión de las etapas 1, 2 y 3 del barrio, donde se construirán 13.000 viviendas.
Una vez concluida, esta vía urbana conectará la avenida del Mayorazgo, en el Ensanche de Vallecas, con la avenida de Cartagena de Indias, en el polígono de La Atalayuela.
Por otro lado, de las medidas expuestas en el Plan Especial de Protección y Mejora de la Infraestructura Verde Bosque Metropolitano cabe destacar la creación de hasta tres ecoductos de conexión para Valdecarros con su perímetro natural: uno sobre la M-31, otro sobre la M-45 hacia La Gavia, en la etapa 7 del barrio, y uno más sobre la línea de alta velocidad Madrid-Levante hacia el área de Los Cantiles.
Precisamente Los Cantiles del Manzanares serán esenciales en resolver el gran reto de la integración urbana y continuidad medioambiental de todo Valdecarros. Es esta zona verde la que unirá el cinturón natural que se creará alrededor del sector con el Bosque Metropolitano.
Además, jugará un papel decisivo en la conexión de todo el barrio de Valdecarros la apuesta de la Junta de Compensación por diseñar un espacio que facilite la movilidad sostenible, a pie o en medios de transporte alternativos como la bicicleta.
Para ello, está prevista la habilitación de 127 kilómetros de vías ciclistas, divididas en 13 carriles por el barrio, la mitad de los que tiene toda la ciudad de Barcelona. Para favorecer su uso, cabe destacar que la mayor parte de Valdecarros será casi llana, con una pendiente inferior al 3%.
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