El futuro parque comercial de El Cañaveral ya está en marcha. Dentro de unos meses, la vecindad de este barrio de Vicálvaro y de todo su entorno contará con el mayor parque de medianas de la ciudad de Madrid a tiro de piedra. Nuevo Sureste entrevista a Juan Olivié, socio director de Inversiones de OmO Retail, la compañía que impulsa este nuevo complejo de tiendas, restauración y ocio, para conocer más detalles acerca del proyecto.
El futuro parque de medianas de El Cañaveral ya está comercializado en más de un 80%. ¿En qué situación se encuentran las obras actualmente?
Así es. Hemos comenzado la obra en febrero de este año, y colocado hace escasos días la primera piedra. La previsión es que la primera fase, que consiste en la adecuación interior de la parcela (viales, canalizaciones, acometidas de luz y agua, y aparcamientos), dure entre 12 y 14 meses. En paralelo, si todo va en orden, a partir de septiembre comenzaremos a levantar las edificaciones, lo cual calculamos que llevará otros 12 meses. Confiamos en tener las naves levantadas para septiembre del año que viene, de manera que los operadores puedan entrar a realizar sus adecuaciones interiores y meter mercancías. Nuestra ’carta a los Reyes Magos’ es abrir para la campaña de Navidad de 2027. Pero a veces surgen imprevistos que retrasan un poco la obra, y si esto ocurriera nos iríamos a la primavera de 2028.
Ya se han anunciado varios operadores principales, como Mercadona y Ahorramas. ¿Qué nos puede adelantar sobre el resto de la oferta comercial y de ocio?
Tenemos muchos contratos con cláusulas de confidencialidad, pero sí puedo decir que el ocio será importantísimo. Contaremos con un operador enorme llamado Ilusiona, dedicado a parques infantiles y para gente joven, con camas elásticas, máquinas, bolera y un pequeño circuito de karting eléctrico indoor. También habrá un gimnasio de Planet Fitness y 13 pistas de pádel en la parte superior. Hay más de mil personas en El Cañaveral apuntadas a un grupo de pádel que no tienen dónde jugar, así que será un éxito. De esta manera, tratamos de ofrecer una oferta que combine la compra diaria (alimentación, droguería y perfumería) con moda, donde estará Kiabi, deporte, mobiliario y bricolaje. Además, habrá una isleta central de fast food con McDonald’s, etcétera, y restaurantes de perfil, del estilo Gino’s o Vips.

También habrá una plaza central dentro de esta nueva zona comercial. ¿Cómo será este espacio y qué pasará con el impacto acústico?
Se va a crear una plaza central de unos 12.000 a 13.000 metros cuadrados. Será una zona multiusos para eventos temáticos, food trucks, presentaciones de automóviles e incluso conciertos. Como los vecinos están al otro lado de la M-45, no molestaremos a nadie. Si se organiza un concierto por la noche, la zona de ocio y restauración podrá seguir abierta un poco más tarde que las tiendas en esa plaza, que tiene capacidad para mucha gente.
Es un concepto totalmente novedoso en Madrid capital. ¿Cuál diría que es la gran diferencia respecto a otras superficies comerciales de la zona?
Nuestra gran diferencia respecto al resto de ubicaciones es que esto no es un centro comercial, sino un parque de medianas. Un centro comercial es un edificio enorme y cerrado; aquí, cada operador tiene su entrada y salida directa a la calle. Para el cliente es un concepto mucho más sencillo y cómodo: sabes a dónde quieres ir, aparcas en la puerta o muy cerca, compras y te vas, sin perder tiempo buscando el coche en un parking. Además, la ubicación es un acierto porque abarca un embudo geográfico para todo el distrito de Vicálvaro, entre la A-2 y la A-3. Actualmente, un vecino de esa zona no tiene espacios de este tipo a menos de diez minutos en coche.
Llama la atención que no hayan agotado la edificabilidad permitida para rentabilizar cada metro cuadrado, dejando miles de metros libres para el disfrute del visitante.
Una de nuestras máximas es ‘menos es más’. Este proyecto supondrá una nueva experiencia de compra y de ocio en Madrid. Vimos diseños previos que proponían edificios muy complicados, colmatando los 90.000 metros cuadrados de forma caótica. Nosotros apostamos por un concepto mucho más sencillo, primando los espacios. Las plazas de aparcamiento tendrán un ancho mayor, de 2,5 metros, para poder abrir la puerta y bajar cómodamente, sobre todo las familias. Podríamos ganar más dinero incluyendo más cosas, sin duda, pero empeoraría la calidad del servicio que ofrecemos. Preferimos que el cliente esté cómodo y que haya espacio, aire y árboles.
Se nota que han cuidado la integración con el Parque del Humedal y la sostenibilidad medioambiental. ¿Qué medidas han implementado en este sentido?
Vamos a obtener el certificado europeo BREEAM, que exige estándares muy altos de calidad medioambiental. Para empezar, nos ofrecieron instalar una gasolinera, que es un espacio muy lucrativo, pero renunciamos a ello para que el proyecto sea mucho más sostenible. Habrá muchísimas zonas verdes, árboles, sistemas de riego eficientes, placas fotovoltaicas en prácticamente todas las cubiertas y más de 200 cargadores para vehículos eléctricos e híbridos, además de aparcamientos para bicicletas. Lo que no hemos querido hacer es un lago artificial, porque embalsar agua es muy complejo por motivos de seguridad.

Más allá de esto, ¿hay alguna novedad en el formato comercial que vayan a probar como laboratorio en este parque?
Sí, vamos a meter un concepto muy novedoso: una farmacia drive-through, es decir, una farmacia a la que vas en coche. Es como un ‘McAuto’, pero para comprar aspirinas o potitos. El cliente pide por una ventanilla, recoge y paga por la otra sin bajarse del coche. Es un concepto americano y creo que seremos los segundos o terceros en instalarlo en Madrid. Es comodísimo para los vecinos, especialmente en invierno cuando hace frío o llueve: en dos minutos haces tu compra diaria sin tener que aparcar en segunda fila. Al final, estamos creando un espacio de compra diaria fundamental (supermercado, bazar, tiendas de mascotas, farmacia) para un barrio que ahora mismo depende del coche para todo.
A nivel arquitectónico, ¿cómo han resuelto el diseño para que las edificaciones no parezcan muros enormes?
Lo más complicado fueron los dos grandes edificios, uno de 14.000 y otro de 10.000 metros cuadrados. No quisimos que fueran rectos para que no parecieran un muro enorme. Los hemos combado un poco, haciéndolos curvos, para que la sensación visual sea más agradable y rompa la línea recta. Además, hemos acordado con los operadores que el diseño de las fachadas sea uniforme. Cada marca tendrá su espacio y su logo bien visible, pero el color base será el mismo para evitar que parezca un collage caótico de diecisiete colores distintos. Así conseguimos un aspecto más serio y que se integre visualmente con el paisaje del Parque del Humedal.

El Cañaveral depende del coche, pero está bien comunicado con la parcela del parque comercial. ¿Cómo gestionarán los posibles atascos en los accesos?
El Cañaveral está muy bien diseñado, con grandes avenidas de tres carriles. Nuestro parque cuenta con la gran ventaja de tener dos accesos diferentes (uno por Miguel Delibes y otro por Blas de Lezo) y, sobre todo, tiene entrada y salida directa a la M-45 desde dos sitios distintos. Esto no es nada fácil de conseguir ni muy común, y agilizará muchísimo el tráfico, evitando el habitual embudo o atasco que se forma en las entradas de otros centros comerciales de Madrid.
Sin embargo, el transporte público es un asunto pendiente. ¿Han hablado con el Ayuntamiento para mejorar las conexiones?
Sí, mantuvimos una reunión con el Ayuntamiento y nos contaron que están trabajando en un sistema BRT (Bus Rapid Transit) que comunique todos los desarrollos urbanísticos. Por nuestra parte, dado que el parque es muy grande y tiene viales internos amplios, les hemos ofrecido la posibilidad de que los autobuses urbanos tengan paradas dentro del propio parque, y no solo en la puerta. Estamos a 18 meses de la apertura y el Ayuntamiento lo tiene que estudiar, pero nos gustaría mucho porque facilitaría que adolescentes o personas que no conducen puedan disfrutar del espacio sin problemas.
El impacto económico es muy importante: hablaron de que el parque comercial generará unos 1.500 empleos.
Sin duda. Habrá más de 50 operadores y tiendas como Mercadona o las de bricolaje necesitan entre 75 y más de 100 empleados cada una. Como se abrirá los siete días de la semana y durante más de 8 horas diarias, las tiendas necesitan varios turnos y retenes para cubrir todos los horarios. Con eso superaremos los 1.500 empleos directos, sin sumar los indirectos generados durante las obras y los servicios de limpieza, mantenimiento y seguridad. De hecho, el distrito de Vicálvaro tiene la intención de colaborar con nosotros para gestionar una bolsa de empleo local. Para nosotros es ideal que los vecinos de la zona puedan trabajar cerca; es mucho más cómodo para todos.







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