Primer comienzo de curso en El Cañaveral: escasez de plazas y centros escolares en obras

por | 5 Sep. 2025

El barrio de El Cañaveral de Madrid (distrito de Vicálvaro) afronta el inicio del curso escolar 2025-2026 con la apertura de sus dos primeros colegios: el público CEIPSO Rudyard Kipling y el concertado Humanitas Bilingual School.

El nuevo Centro de Educación Infantil, Primaria y Secundaria (CEIPSO) Rudyard Kipling acogerá estudiantes por primera vez este lunes 8 de septiembre, aunque lo hará de manera parcial. El primer centro educativo público del barrio recibirá únicamente a 88 niños nacidos en el año 2022, que estarán repartidos en cuatro aulas de infantil. El desarrollo de este centro público será progresivo, hasta completar todas las etapas educativas en fases posteriores. 

Por otra parte, el centro concertado Humanitas Bilingual School abrirá sus puertas para alumnos de infantil hasta 2 de ESO, pero lo hará en instalaciones provisionales, con clases en módulos prefabricados y estructuras aún en construcción. La gran demanda ha obligado a ampliar las aulas de Educación Infantil, que pasan de cuatro a siete. 

Reclamaciones y posiciones vecinales

Según datos del padrón municipal, El Cañaveral, uno de los barrios más jóvenes de Madrid, cuenta con más de 5.000 niños, una cifra que contrasta con la oferta inicial de plazas en ambos centros. 

Desde la Asociación de Vecinos El Cañaveral Avanza (AVECA) critican el trato «desigual en favor del centro concertado». “A la empresa privada se le han concedido más plazas de las que podían asumir, incluso con aulas a medio terminar. ¿Por qué al concertado sí le permiten abrir con barracones y al público no? Parece que se facilita más lo privado que lo público”, ha apuntado Lucía Toril, integrante de la asociación.

Además, Lucía también es madre de una niña de 5 años, y añade que para ella este inicio de curso no ha cambiado. “Yo sigo estando en la misma situación. No tengo aquí un colegio disponible para mi hija, a no ser que hubiera querido pagar la pasta que pide el concertado, que en mi familia no podemos asumir», argumenta. Su hija, recuerda, no podrá entrar en el colegio porque supera la edad desde la que se ha iniciado su apertura. 

La falta de plazas obliga a muchas familias como la suya a desplazarse a colegios de otras zonas, como Coslada, Vicálvaro, Vallecas o Torrejón. Aquellos que tienen que desplazarse se enfrentan a gastos en gasolina y atascos. “Yo hay días que me tiro 50 minutos en el coche”, ha señalado Lucía, que denuncia también problemas en la vida social de su hija. “Mi hija no va a tener amigos en el barrio porque su cole no está aquí. Cuando empiece a salir con sus amigas, me tocará hacerme rutas todos los días. Es un abandono total”. 

Por su parte, la presidenta de la asociación AV El Cañaveral, Margarita Salvador, coincide en la falta de plazas públicas en el barrio, aunque reconoce también el papel del concertado: “Es verdad que el concertado en este caso ha entrado para suplir lo que no ha podido cubrir la pública”. 

Frente a las críticas a los módulos prefabricados, que desde la asociación instan a llamarlos “edificaciones modulares” y no “barracones”, Salvador ha hecho hincapié en que a medida que se vayan construyendo los edificios, estos se irán retirando. Además, asegura que estas construcciones no tienen “nada que envidiar a un edificio normal”. 

En cuanto a la instalación de estos módulos prefabricados en el Rudyard Kipling, Salvador ha explicado que, además del gasto que supondría, el espacio destinado a la segunda fase de construcción del colegio público ya está planificado para aulas permanentes, lo que dificultaría la ubicación de estructuras temporales. En cambio, el Humanitas Bilingual School tiene una parcela más grande donde las construcciones provisionales pueden ubicarse en áreas destinadas a futuras instalaciones como campos de fútbol, no a las aulas permanentes.

Desde la asociación también se han destacado los beneficios del centro concertado, que permiten evitar a las familias los largos desplazamientos diarios y que sus hijos estudien en el barrio, pese a las cuotas que deben pagar. “No nos damos cuenta de que las cosas son muy caras y que no las pagamos y parecen gratis, pero se está pagando el profesorado, mantenimiento… El padre que ha preferido llevar ahí a sus hijos, se evita la gasolina, ir a otro centro y tiene a su hijo en el barrio; pagando ese dinero, tiene a su hijo en un colegio de una buena calidad”, ha insistido Salvador.

Aun así, mantiene la crítica: “Esto tenía que haber estado hecho hace 6 años”, ha apuntado Salvador. 

Testimonios de quienes estrenan colegios

En el caso de quienes sí han conseguido plaza en el Rudyard Kipling, la información sobre el comienzo y la organización del curso comienza a llegar a las familias. Carla, madre de un alumno del nuevo centro, relata la reunión informativa celebrada este miércoles, donde les han explicado el funcionamiento general de las clases, el comedor, los precios, las actividades extraescolares y cómo los niños van a ir entrando de manera progresiva durante esta primera semana de curso. “Dentro de cada clase han hecho cuatro grupos para que entren a diferentes horas y que se vayan acostumbrando, siempre acompañados de sus padres”, ha explicado. 

MÁS  Madrid aprueba el proyecto de reparcelación de Los Cerros: así se reparte el suelo de las 106 fincas que lo componen

Por otro lado, también se preparan quienes han conseguido plaza en el concertado Humanitas Bilingual School, como es el caso de Álvaro, padre de un niño de tres años y medio que empezará este lunes su etapa escolar en el colegio concertado Humanitas Bilingual School. Además de por elección, Álvaro recalca que fue en parte también por necesidad, ya que les permitía una mejor conciliación con sus trabajos. Sin embargo, no las tenían todas consigo para poder entrar. “Sabíamos que había muchos niños para pocas plazas tanto en el público como en el concertado y por estadística pensamos que era mejor Humanitas, porque pensábamos que le iba a solicitar menos gente al ser colegio concertado y haber cuotas”. Álvaro cuenta también que, de no ser admitidos en ningún colegio cercano, se habían planteado vender el piso e irse a otra zona. 

Otro de los puntos que ha destacado ha sido la comunicación “transparente y correcta” con el centro, afirmando que en todo momento sabían que, de no estar finalizado, se instalarían las edificaciones. “Nos dijeron que estos tienen que cumplir una normativa y que la Comunidad de Madrid era más exigente que incluso con las clases”, ha comentado Álvaro. “Este viernes tenemos una reunión, pero en todo momento nos han enviado comunicados por email y podías ir a una caseta que tenían puestos para que te informaran más directamente”. 

Sin embargo, y frente al problema de plazas, Álvaro denuncia una falta de anticipación política. “Yo creo que es un problema de anticiparse a lo que va a pasar. Ya tendría que haber aquí al menos dos colegios terminados con más plazas para tantos niños, porque es un barrio joven con muchos niños y cero inversión en colegios, los dos que hay están en obras. Este problema lo tenemos ahora por la falta de anticipación política y también va a pasar en el futuro, porque tú te pasas por aquí, solo hay niños y y parejas con carritos y embarazadas”. 

Aunque hay quienes han tenido la suerte de poder tener a sus hijos en el mismo centro, también hay familias a quienes la conciliación se les vuelve más complicada. Es el caso de Mónica, una madre del barrio que llevará a uno de sus hijos al centro público y al otro a concertado porque su situación económica no le permite pagar dos cuotas. «Primero tendremos que llevar al peque y luego a su hermana. Además, los horarios de salida son distintos y aunque la distancia entre uno y otro son 10 minutos, se complica todo».

Monica denuncia también la falta de jornada de puertas abiertas del centro concertado. «Tenemos muy poquita información en cuanto al profesorado. Y en cuanto al proyecto, aunque nos han ido contando algo estos meses, no hemos podido ver el colegio, no tenemos referencias, es un poco todo a ciegas». explica. A esta situación suma la carencia de algunos servicios básicos: «Yo tengo una niña en primero de Primaria que va a empezar en los barracones, pero han tenido que pasar también dos aulas de infantil a barracones porque no caben en el edificio que tienen preparado. Cuando confirmamos la plaza en abril/mayo, no sabíamos que empezarían con catering y no con comedor. Además, tampoco tienen instalaciones deportivas, lo que tienen es un césped artificial en un solar y ya está», dice.

Sobre las cuotas, su crítica es contundente. Aunque estas cuotas son voluntarias, asegura que «en la práctica no lo son» y ella se ve obligada a pagarlas porque no puede recoger a su hijo a las 12:30 y volver a llevarlo a las 15:00.»Estoy indignada con la gestión de la Comunidad de Madrid, nos ponen un colegio concertado que se supone que sí que es de fondos públicos, por el que tengo que pagar sí o sí 400 euros». Una cantidad que considera «desproporcionada» para las condiciones actuales del centro.

Respecto al colegio público, esta madre reconoce haber tenido mucha suerte al conseguir plaza, y argumenta que las instalaciones parecen estar bien, pero critica las limitaciones del centro con respecto a la apertura. «Son tres años que tenemos que esperar hasta que abra Primaria, que es muchísimo tiempo, y yo que voy a tener una niña ahí y otro hijo en el otro, pues se nos complica muchísimo la vida”, afirma.

Mónica lanza además una valoración general: «No tenemos servicios suficientes. Yo me puedo considerar una afortunada por tener mi peque en el cole público, pero es que no es justo. Somos muchísimas familias. Si el concertado abre en barracones, ¿por qué no se ha podido abrir primaria en barracones en el colegio público? Aunque sea una solución de emergencia… pero es que estamos en una situación de emergencia», concluye.

0 comentarios
Continúa la conversación en redes sociales:

Síguenos en: