El Ayuntamiento de Madrid proyecta rehabilitar la vereda del Santísimo para convertirla en un eje vertebrador del Bosque Metropolitano en el sureste.
El Consistorio adjudicó a finales de febrero la segunda fase del contrato de rehabilitación de la Cañada del Santísimo por 1,14 millones de euros. La obra rehabilitará un parque entre la calle del Embalse de Navacerrada y la avenida de la Salmedina, en el Ensanche de Vallecas. Según la memoria del proyecto, pretende recuperar y ordenar los usos de esta vía pecuaria (en realidad, históricamente, era una colada, no una cañada), mediante la ejecución de actuaciones que aumenten los estándares de calidad en sus zonas verdes.
Esta obra de cirugía urbana encubre una operación de distrito (en realidad, de dos distritos: Villa de Vallecas y Villaverde), una operación de ciudad y una operación de transformación de la filosofía urbanística de Madrid. Esta intervención es la segunda en esta vía pecuaria después de otra pionera en 2018 que fue la cuña de la que partió el proyecto.

Ambas abren la puerta al proyecto de puesta en valor del patrimonio cultural e instauración de usos ‘blandos’ en el entorno del arroyo y la colada del Santísimo. Se trata de una de las propuestas clave que se incluía en el proyecto ‘Manantial Sur‘, integrado dentro del plan especial del Bosque Metropolitano.
Se trata de crear una columna vertebral sostenible de la movilidad peatonal en el contorno sureste-sur de la ciudad. Una especie de ‘M-45 natural’. Las obras en marcha son la plataforma de lanzamiento de una actuación que tendría la linde del Ensanche de Vallecas y, sobre todo, Valdecarros, como principal lienzo de desarrollo.

Puntos de interés visual
El eje, un paseo forestal de 16,72 metros de ancho, partirá del puente de la avenida del Cerro Milano para descender por los parques alrededor de la calle de Peñaranda de Bracamonte injertarse en la linde de las dos primeras etapas de urbanización, por el parque de la Gavia. En la tercera etapa, tomará el camino de la Magdalena, cruzando por el túnel bajo la M-31 (transformado en ecoducto) hasta la etapa 7 de Valdecarros, articulando también el camino de Santa María como vías para llegar hasta las inmediaciones del río Manzanares, rodeando el EDAR de La Gavia. En ese punto, un ecoducto permitirá cruzar a Villaverde hasta el paseo fluvial del Manzanares.

Según el proyecto, la colada contará con ‘umbrales’ de conexión desde los barrios, algunos ya existentes que serán objeto de mejora y otros de nueva creación. El camino contará con vegetación propia, aprovechando la existente ya consolidada y aquella de nueva plantación, adaptada al territorio que sea necesaria. Este camino, de 10,5 kilómetros de largo, contará con zonas equipadas para su disfrute estancial y puntos de interés visual, como el pico de Valdecarros, con las mejores vistas de la zona.

Por tanto, la colada tomará la dimensión de principal hito de movilidad sostenible en el sur-sureste del proyecto del Bosque Metropolitano, que ya ha empezado a tomar forma gracias a estas intervenciones y el acondicionamiento del aliviadero del estanque de tormentas del Abroñigal. Sin embargo, como decíamos, la recuperación de la colada puede conseguir cambiar el enfoque que se da a las vías pecuarias en la ciudad a nivel urbanístico. A la hora de intervenir espacios vinculados con las redes pecuarias, estas se consideran un condicionante, una afección que merece un respeto por su carácter protegido, a pesar de su desuso ‘de facto‘. Su transformación en eje de movilidad blanda, y espacio estancial y vegetal ordenado ofrecen la posibilidad de transformar estos antiguos caminos de ganado en referencias vertebradoras de una nueva forma de hacer ciudad.







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