Los desarrollos del sureste apenas disponen de tres edificaciones con amianto en sus tejados en todo su territorio, según la detección por satélite realizada por la empresa Cotesa para el Ayuntamiento de Madrid.
La inspección se realizó el 6 de junio de 2024 con el satélite WorldView 3, mediante el uso combinado de teledetección e inteligencia artificial para crear una cartografía analítica que especifique las cubiertas de amianto.
Esta intervención forma parte de las acciones establecidas en la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos para una economía circular, que establece la necesidad de los ayuntamientos de elaborar un censo de amianto y de espacios públicos con mayor riesgo de contar con este material, prohibido en construcción desde 2002 en España al estar clasificado como carcinógeno. La Unión Europea establece como objetivo su completa erradicación para el año 2028.

La Cañada Real
Al ser de construcción posterior, los desarrollos del sureste no cuentan más que con tres estructuras cuyos tejados tengan amianto. Una edificación de uno de los complejos supervivientes que están instalados en suelo de Los Ahijones; otra pequeña instalación en la fábrica de Tolsa, en el límite de Santa Eugenia con Los Berrocales; y algunas construcciones vinculadas a pequeñas empresas en el terreno que ocupará la cuarta etapa de Valdecarros. Todas son estructuras previas a la nueva normativa que, cuando se desarrollen estos sectores, desaparecerán o serán debidamente subsanadas.
El Ensanche de Vallecas y El Cañaveral, edificados a posteriori ya muestran un diseño libre de este producto que puede generar cánceres de pulmón y laringe, así como mesotelioma y asbestosis.

Por otra parte, donde sí hay toda una hilera de construcciones cuyas cubiertas están realizadas con este tipo de asbestos es en todo el recorrido de la Cañada Real y las construcciones aledañas. Este terreno, propiedad de la Comunidad de Madrid, está sujeto al Plan de Cañada, que prevé la erradicación de estas construcciones.







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