El sureste marca el futuro de Madrid

por | 24 Ene. 2024 | 0 Comentarios

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Los seis desarrollos del sureste y el este de Madrid (Los Berrocales, El Cañaveral, Los Ahijones, Los Cerros, Valdecarros y la Nueva Centralidad del Este) se han convertido en el último gran espacio de crecimiento de la ciudad.

Allí confluirá una población mayor a la ciudad de Murcia en ámbitos que han apostado por un urbanismo de última generación que apuesta por la alta tecnología, la movilidad sostenible, autosuficiencia económica, enormes zonas verdes y rápidas conexiones con el resto de la ciudad. No es casualidad que acaparen desde hace años los principales premios del urbanismo nacional e internacional, participando en proyectos piloto de referencia para el sector a nivel mundial.

Foto aérea del desarrollo de Los Ahijones (fuente: Junta de Compensación de Los Ahijones).
Foto aérea del desarrollo de Los Ahijones (fuente: Junta de Compensación de Los Ahijones).

Estos desarrollos, ideados originalmente en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997, han puesto en funcionamiento la última gran bolsa de suelo de la ciudad. 4800 hectáreas en los distritos de Vicálvaro, Villa de Vallecas y San Blas-Canillejas. De ese suelo, 1531 hectáreas estarán destinadas a espacios verdes, casi 300 a espacio industrial y 500 a oficinas, comercios y equipamientos. Pero la parte del león del territorio está pensada para acoger casi medio millón de personas. 141.000 viviendas, bastante más de la mitad de ellas con algún tipo de protección, que pretenden aliviar la presión residencial de la ciudad.

La naturaleza es la columna vertebral de los ámbitos citados. Sólo se puede entender el diseño de estos barrios como remate externo de la ciudad y cierre del deseado anillo verde de la capital. Millones de metros cuadrados se dedicarán a la recuperación de terrenos degradados, la reforestación, la reimplantación de especies vegetales autóctonas y la reintroducción de fauna, la creación de espacios verdes urbanos o forestales incardinados en el Bosque Metropolitano y la recuperación de arroyos y vías pecuarias. El objetivo es el compromiso por la transformación de la ciudad en un concepto urbano responsable con el planeta y sostenible en sus emisiones y sus producciones.

Infografía del desarrollo de El Cañaveral (fuente: Junta de Compensación de El Cañaveral).
Infografía del desarrollo de El Cañaveral (fuente: Junta de Compensación de El Cañaveral).

Pero esta apuesta verde no renuncia a la actividad económica, sino que se concilia con ella. Los desarrollos han reservado un fortísimo paquete de suelo para equipamientos y dotaciones públicas. Sobre todo, se centran en una productividad que genere empleo de calidad y ate a la población a sus barrios y genere pertenencia. Comercios de barrio que convivan con espacios terciarios de distinta magnitud, incluidos centros comerciales. Torres de oficinas, clínicas, universidades e infraestructuras pensadas para ‘startups’. Espacios que integran una industria avanzada en su entramado mediante polos logísticos y parques tecnológicos de última generación.

‘Supermanzanas’

Esta cercanía del empleo al lugar de residencia entronca con otro de los patrones recurrentes de estos nuevos desarrollos: la autosuficiencia urbana. Sin renunciar a la conectividad con el resto de la ciudad, son distintas las propuestas urbanísticas que promueven hacer vida sin salir del barrio más que lo imprescindible. Ciudades en las que todo lo necesario esté a un máximo de quince minutos andando (con sus consiguientes recorridos peatonales), que tengan espacios verdes a menos de 300 metros, que cuente con ‘supermanzanas’ en las que poder hacer vida; en las que la domótica, las energías renovables o la gestión hipereficiente del agua, entre otras iniciativas, marquen el paso de una nueva forma de entender el uso del espacio urbano.

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Obras de pavimentación en Los Ahijones (fuente: Junta de Compensación de Los Ahijones).
Obras de pavimentación en Los Ahijones (fuente: Junta de Compensación de Los Ahijones).

La movilidad y la conectividad es uno de los aspectos que los distintos promotores han considerado clave en el diseño de estas ciudades en miniatura. Los seis sectores cuentan con una situación privilegiada al tener conexiones con algunas de las grandes infraestructuras de la región. A saber: aeropuerto Adolfo Suárez- Madrid Barajas, Mercamadrid, el puerto seco de Coslada o el polígono industrial de La Atalayuela, entre otras, además del centro de la ciudad. Vías rápidas como la A-3, M-40, la M-45, la M-50 y la R-3, y vías regionales como la M-31, la M-203, M-206 y M-823, tejen este arco urbano con todo su entorno.

En el interior de los barrios, grandes vías colectoras engarzan estos con la ciudad y entre ellos. En ese sentido, es fundamental el transporte público y la movilidad sostenible. Estará representada mediante seis estaciones de Metro de Madrid, varias redes de autobús (entre ellas, una de autobús de uso prioritario) y la estación de Cercanías de Vicálvaro. También, más de cien kilómetros de carriles bici, infraestructuras para promover los vehículos eléctricos y sendas peatonales urbanas y forestales.

En resumen, los nuevos desarrollos del sureste de Madrid están marcando una época de transformación y crecimiento. Desde las mejoras en infraestructuras hasta proyectos residenciales sostenibles y la llegada de nuevas empresas, la zona está experimentando un renacimiento que promete beneficios a largo plazo para toda la ciudad y la región. Este cambio no sólo se traduce en una mejora tangible de la calidad de vida, sino que también proyecta al sureste de Madrid como un territorio dinámico y vibrante que atrae la atención de residentes y empresarios por igual.

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